¿Cómo estamos? Estamos en una sociedad donde hay guerras,
donde hay hambre, pobreza, desocupación, analfabetismo, enfermedades,
epidemias, estratificación social, discriminación, marginalidad,
competitividad, amplia diferencia de clases, contaminación, asesinatos,
violaciones, robos, dictaduras, golpes de estado, guerras civiles,
militarización, escasez; en fin, estamos en un mundo que nos está destruyendo y
se está destruyendo.
¿Por qué estamos como estamos? Estamos como estamos porque
no podemos dejar de lado los intereses individualistas de carácter sumamente
narcisista, y es el ser humano el único organismo que posee esta característica
basándonos en el razonamiento y no en el instinto. ¿Será por eso que somos los
seres humanos los que más destruimos al planeta, y los organismos más
autodestructivos en relación a especie? Totalmente, el ser humano, por su
carácter narcisista es primeramente destructivo con el entorno, con su hábitat
natural, es decir, con el planeta Tierra. El ser humano utiliza recursos que
contaminan el aire, el ser humano derrocha energía no renovable, el ser humano
utiliza desodorantes, el ser humano utiliza gases, el ser humano utiliza petróleo
para su traslación. Es el ser humano el único ser que utiliza recursos nocivos
para el ambiente, siendo totalmente consciente de que son contaminantes. En
segundo término, es el ser humano el más autodestructivo en relación a especie,
esto es, es el que más asesina a organismos de su propia especie. Los chicos se
mueren de hambre, las personas fallecen de enfermedades perfectamente curables,
se cometen asesinatos, crímenes de lesa humanidad, crímenes que atentan contra
la integridad física, se realizan guerras, se destruyen ciudades, hogares,
familias, comunidades. Y todo esto, no tiene por qué suceder, pero sucede,
lamentablemente sucede.
Entonces estamos como estamos porque no podemos dejar de
pensar en nosotros mismos, en un sencillo ejemplo, estudiamos carreras para
recibirnos, tener un título, trabajar de eso, ganar dinero, adquirir bienes y
servicios, y en la medida que se pueda, ir mejorando nuestra calidad de vida;
luego tener hijos, una familia, sustentarlos y darle la mejor vida posible a
través de la educación, la alimentación y la salud como base fundamental, hasta
que crezcan, estudien, sean independientes y comiencen el mismo ciclo que
nosotros. Ahora me pregunto, en esta cronología, ¿dónde entran los que no
tuvieron la posibilidad de recibir educación, hogar, alimentación e higiene,
entre otras? ¿En qué momento entran en consideración las personas que no
tuvieron la misma “suerte” que nosotros, de nacer en familias mínimamente
establecidas como para otorgarnos los bienes necesarios para vivir hasta
nuestra independencia? La respuesta está
a la vista: en ninguno. Entonces siguen existiendo personas que se mueren de
hambre, de enfermedades curables, de asesinatos, por la guerra, etcétera.
Si estamos como estamos porque no dejamos de pensar en
nosotros mismos, entonces esto último, ¿a qué se debe? Se debe a que nos
adaptamos en el ambiente en el que vivimos. Vivimos hace milenios en un
ambiente individualista, donde siempre hubo personas que privilegiaron sus
intereses personales por sobre los demás, desde el sistema monárquico, el
feudal, hasta el capitalismo, siempre hubo privilegiados que no pensaban en más
que en ellos mismos. Entonces vivimos en un sistema basado en la competencia
permanente, por lo que no nos queda otra opción que adaptarnos, o caer en
bancarrota.
En el ámbito educativo, empezando por la escuela primaria,
hasta la secundaria y en la educación superior universitaria y no
universitaria, se nos enseña para en un futuro, tener un trabajo del cual
podamos satisfacer nuestras necesidades básicas para vivir, pero en ningún
momento se nos enseña cómo satisfacer las necesidades de los que hoy no tienen
para vivir. Por lo que el ámbito educativo también está enrolado en el mismo
sistema de imposición del pensamiento individualista, es decir, desde chicos
nos formaron para que, en el período de adultez, podamos tener un trabajo y
vivir de él, satisfacer nuestras necesidades en base a ese trabajo. Pero jamás
nos enseñan como erradicar o siquiera disminuir las problemáticas sociales a
escala mundial. En sí, tampoco te enseñan a pensar o reflexionar, sino que te
imponen conocimientos, te dicen lo que dijo Einstein, lo que dijo Platón,
Aristóteles, Freud, Arquímedes, Copérnico, etc., pero no te dicen por qué, no
te enseñan cómo podemos reflexionar lo que aquellos grandes pensadores dijeron,
no te enseñan a ser críticos con respecto a ellos, es más, si en una evaluación
intentas poner una crítica al pensamiento de tal autor, seguro te desaprobarán,
porque no es lo que ellos dicen, es lo que vos decís. Por ende, ¿cómo podemos
pensar en algún método para acabar con los problemas sociales mundiales, si en
realidad jamás nos enseñaron a reflexionar? Por suerte hay casos separados que
sí se ocupan de estas cuestiones, sí son críticos y reflexivos, pero son
aislados.
Por lo tanto estamos como estamos porque a los más grandes y
poderosos individualistas no les conviene que nos demos cuenta que estamos
pensando individualmente, para así justificar de alguna manera sus acciones, y
seguir manteniendo a la sociedad en la cueva obscura, apartada de la realidad.
Sin que nos demos cuenta, primeramente te desorientan del pensamiento reflexivo
con sus extensos y variados métodos que llaman “entretenimiento”, con esto nos
mantienen en otra área, en otro ámbito, alejados de las cuestiones que realmente
nos afectan como sociedad mundial. Con juegos de video, películas no educativas
ni informativas, obras de teatro sin sentido educativo, novelas, shows, páginas
de internet de juegos, programas que llaman de entretenimiento, etc. No digo
que esto no sirva como método de despeje, puede, en cierta medida, que sirva
con ese fin, es decir, para relajarnos, por ejemplo, después de un día agitado.
Pero lamentablemente, hoy la mayoría de las personas –no todas- se mantienen
constantemente encerradas en el círculo del “entretenimiento”, y no de la
investigación, de la lectura, del estudio, etc. Segundo, te imponen el sistema
competitivo desde chico, desde la educación, que funciona como base fundamental
para nuestra formación en relación a lo que luego pensamos, y por lo tanto, a
nuestras acciones. Y tercero, te invaden con publicidades imponiéndote bienes
innecesarios, como necesarios, para hacer constante el círculo del pensamiento
irreflexivo, imponiéndonos a su vez, el mismo sistema competitivo en el que se
basa la sociedad actual, donde te dicen que un producto es mejor que el otro. Y
quiero detenerme en esto de los productos o bienes para aclarar algunas
cuestiones.
Las grandes compañías crean lo que se denomina una “obsolescencia
predeterminada”, esto es, fabricar productos que sean obsoletos en un
determinado momento prefijado, para que tengas que comprar nuevamente el mismo
producto, habiendo quedado el anterior, inútil. Actualmente existen tecnologías
para realizar mejores productos, con mayor durabilidad y sostenibilidad, pero
estos no entran en la agenda de la conveniencia de las grandes compañías, es
decir, de los poderosos dueños de las mismas, sino que les conviene fabricar
objetos que sean obsoletos tempranamente, para aumentar el caudal de dinero en
su poder. Y de esta manera se maneja la competitividad en un determinado marco,
para generar mayores ganancias monetarias.
Estamos como estamos, porque en vez de saber e intentar
entender por qué un criminal cometió tal delito, cae preso, y no buscamos
solucionar los problemas que lo pueden haber llevado a delinquir, y esto es
contraproducente a nivel económico. Si un delincuente roba un kiosco, lo
encarcelan durante varios años, cuando sale mucho más caro mantenerlo en la
cárcel por la luz eléctrica, la comida, el agua, los gastos de infraestructura,
etc., que lo que pudo haber robado en el kiosco. Y esto vuelve al pensamiento
individualista, porque queremos que el delincuente esté tras las rejas para
“protegernos” de éste, o a veces, a modo de venganza, en vez de pensar por qué
tuvo que salir a robar, y cuál sería la solución para su problema.
Debemos entonces, principalmente dejar de ser
individualistas, dejar de pensar en nosotros mismos, y comenzar a pensar en los
demás, en todos los habitantes del mundo, porque todos somos personas, seres
humanos, y como tales, todos nos merecemos los mismos derechos, todos merecemos
satisfacer nuestras necesidades básicas, tener un hogar, educación, comida,
agua, higiene, salud, entre otras. Ahora que podemos, debemos comenzar a
reflexionar, a ser críticos y no siempre aceptar dogmáticamente lo que digan
los demás, lo que te imponen directa o indirectamente las grandes elites, ahora
que tenemos los recursos y las posibilidades, ahora que tenemos las tecnologías
disponibles, ahora que tenemos los conocimientos necesarios para realizar un
cambio mundial, es ahora, antes de que sea tarde, antes de que ya no haya
tantos recursos, antes de que sea cada vez más difícil el avance tecnológico,
si bien hoy se está dando el caso contrario, antes de que nos impongan el
sistema individualista de modo tal que ya no tengamos posibilidades reflexivas.
Gustavo N. Cinzano
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